CAMINO
FIAT AMOR
Denle juntos un "Sí" a Dios y su vida en pareja cambiará para siempre
CAMINO
FIAT AMOR
El amor necesita estructura para durar.
Muchas parejas planean la boda.
Muy pocas planean el matrimonio.
La falta de orden suele convertirse en:
conflictos financieros;
desalineación;
desgaste emocional;
ausencia de propósito;
falta de comunicación.
Fiat Amor busca ayudar a prevenir esto mediante herramientas concretas de formación y organización matrimonial.
Esta época el término "matrimonio" se ha distorcionado a lo que Dios nos pide que sea.
El Matrimonio tiene que que verse como:
Sacramento
Vocación
Iglesia doméstica
Camino de santificación
No es improvisación, es el conocerse de tal manera que saben que podrán hacer durar este proyecto de vida por siempre. El "ACEPTO" frente a Dios es un compromiso de por vida, y qué mejor que planear esta unión desde el momento en que se comprometen.
Y nosotros podemos ayudarles en todos los sentidos.
LOS PILARES DE FIAT AMOR
Dios como centro del hogar
Oración, vida sacramental y discernimiento espiritual.
Comunicación y unidad
Aprender a dialogar, escuchar y construir paz.
Orden y propósito familiar
Misión matrimonial, hábitos y organización del hogar.
Administración y visión compartida
Construir juntos estabilidad y responsabilidad.
Custodia de la familia
Protección infantil, educación y formación integral.
El matrimonio no comienza el día de la boda. Empieza cuando dos personas deciden caminar juntas hacia Dios y construir un hogar donde Él permanezca siempre en el centro.
Fiat Amor nace para acompañar a las parejas a construir matrimonios:
Espiritualmente sólidos;
Emocionalmente maduros;
Profundamente conscientes;
Capaces de formar familias fuertes y llenas de propósito para la siguiente generación.
Inspirados en la antropología cristiana, el Derecho Canónico y la sabiduría de la Iglesia, desarrollamos un modelo de:
Camino de Santidad Matrimonial
Porque el amor, para permanecer, también necesita:
Estructura;
Claridad;
Discernimiento;
Orden;
Responsabilidad;
Y, sobre todo, a Dios como centro del hogar.